jueves, 20 de octubre de 2011

De cómo nos fusionamos, el miedo, y el frío.

Hizo esta promesa 
silenciosa e indeleble
mi cuerpo. 

Adentro algo convino.

Luego, nos fusionamos, porque éramos uno. 
Antes nos separaron, pero no más.
Allá en Valparaíso,
lo recuerdo,
por lo menos,
siete veces
o más. 


Pero,
qué congoja pesa en el centro,
cuando el presente se vuelve
nostalgia,
y aparece
el miedo.


Temo que el presente
que nos contiene,
sea sólo recuerdo
intangible.

No temas,
sólo
somos
recuerdos. 

Entonces, temo des-componer-me
en millones de fra-ccio-nes,
perdiendo la idea de u-ni-dad,
esta tan segura y falsa
sensación de [individualidad].

No obstante,
debe ser algo
totalmente desconocido
sentirse parte
del universo.


... y no ser más lo que soy,
sino lo que siempre fui.





Un Algos se encubre en mi seno.
No llora, se contiene, crece adentro, y se propaga,
esparciendo en mi sangre, un color raro, meh-lán-cóh-líih-co.

Más abajo hay peces, murciélagos y zorros que usted si desea puede alimentar

y eso nomás hay.