jueves, 14 de octubre de 2010

rosas ácidas

Las rosas blancas no huelen tan bien, son un poco ácidas.
Creo que hace tiempo no cometía una masacre como la que
acabo de hacer. A veces nos encariñamos de cosas pequeñas,
de personas que no conocemos mucho. Imágenes que van
quedando adentro nuestro.



No tengo idea de lo que pasa por mi mente. No lo sé. Es una corriente turbia, no puedo distinguir el fondo de todo esto.



Al mar preciso volver, necesito poder marcharme
sin previos avisos, sin intenciones de lastimar.
Sólo no tener nada a qué amarrarme. Nada que esperar.




Ten cuidado donde estés, a veces las intenciones no bastan.
Ustedes que pregonan buenas intenciones lanzando cuchillas
al aire, ¿la culpa es del blanco no del lanzador?



Siempre llaman a mi casa y es equivocado.


Vámonos al sur,
escondámonos en
aquéllas islas.

Nos duele
tanto
el
aliento.







éu-tí-veh-túduh-séim-sá-ber-queíñh-éra-éu
i-éu-qui-nunca-améi-a-ninguéim
púdeh-intáu-eñh-fíñh-a-már.


Más abajo hay peces, murciélagos y zorros que usted si desea puede alimentar

y eso nomás hay.