lunes, 1 de marzo de 2010

Lanza esas piedras de una vez

Dejé de soñar
cuando el cielo cambió de
colores,
y volví a la realidad,
cuando los pedazos de ella
cayeron por el suelo.


Hipócrita indiferencia,
"Como un barco que navega
en la superficie de un lago tranquilo,
con turbulentas corrientes
en lo profundo"
me dijo Ernesto.


Se suponía que al final
el camino se dividía.


dos veces veremos la luna menguarse,
para que luego, tu puño o el mío
estrangulen nuestros cuellos.


La cuchara ha empezando a girar.

Más abajo hay peces, murciélagos y zorros que usted si desea puede alimentar

y eso nomás hay.