viernes, 15 de enero de 2010

Perturbaciones repentinas en melatonina

Me carcome la zapatilla violeta
del reloj los punteros varias veces que ha
movido este mes.
Todo tiene la apariencia
de no haber cambiado, no obstante.

Me perturba este silencio azul
que me escupe en los oídos, mientras,
impávida observo al ratón psicodélico
farfullir palabras que el viento azota
en unas cuantas cortinas.

El lápiz en mi mano,
profana estas páginas
negadas.-

Tiene la boca ensangrentada,
siente el hierro en las paletas.-

No prometas. No hay mañanas,
y los ayeres se escaparon de los frascos.
Sólo hoy, ¿Oyes? Ahora.-


Me restriego los ojos con los puños,
y los párpados se coluden para lucir
murrios.-

Algo me rasgó la pierna
varias veces.-

Pretendo despertar.
es sólo que No sé cómo.

Nos creemos victimas,
pero somos Victimario.
Sé que no habrá más
conversaciones en el sofá.

Pensé que tenía buena señal, pero,
para qué andamos con cosas,
siempre tendremos el teléfono
cortado.

Tendremos que dejar
el partido de ajedrez
para otro día.

- ¿Cuándo podrás mover el dedo chico del pie?.-
- Es que yo no he pelechado últimamente.-


Yo también quisiera
abrir ese libro
sin principio
ni fin.-


Pero la radio ya no funciona, no logro explicarlo.
yo la estaba escuchando, a pesar de la interferencia,
pensé que seguiría tocando.-


Repentino.-


Para eso estamos.-


Seeeh, para eso estamos.-

Más abajo hay peces, murciélagos y zorros que usted si desea puede alimentar

y eso nomás hay.