sábado, 2 de enero de 2010

Tarde

Amanece, el rocío ha marcado todo
con sus pequeños piececitos
y el viento nos acompaña todavía.

Lejos de todo esto,
nuestros cerebros deambulan
por universos opuestos.
Por universos que no pueden
ser compartidos.-

Cada una de nosotras se encuentra
a tres universos o más de la otra.-

Las remembranzas caen como cascada
desde mis sienes y se tropiezan en mi tráquea
con un dolor tibio.-

De pronto, observo callada,
tus cabellos plateados,
y tus tristes ojos grises.-

Tu voz azul farfulle palabras
que aparecen en mis oídos.-

Entonces,
creo que te oigo aquí,
ahora, conmigo.-


Pero tu imagen se desvanece entre
mis pensamientos, y el vacío es lo único
que me queda, junto a ésta, tu eterna y
presente auscencia.-


Me sumergo en un abismo infinito
y mis pasos compungidos avanzan
cariacontecidos.-

Mientras, pasan las gentes con rostros sonrientes,
y yo con un espejo les candilo.-

Más abajo hay peces, murciélagos y zorros que usted si desea puede alimentar

y eso nomás hay.