viernes, 30 de julio de 2010

Vasto piélago del fondo abisal

E s t o y ... no ahí . . . n i aquí ... no acá . . . ni allá...

Extrañas criaturas me iluminan el torso al pasar.
Si tan sólo tuviera el chaleco que perdí lejos ya.

Escribes intermitentemente con ese pequeño
estilete en mi entresijo.

Siempre me ha gustado el M i e n t r a s.

Cómo detener la Obsesión. Cómo detenerla. Cómo.
Cómo detener la Obsesión. Cómo detenerla. Cómo.

Tú te equivocas.
Tú me equivocas.

Evaporarse un poco.

Tomar un fajo de papeles y unos cuantos discos de metal, dejárselos a un tipo a través de un ventano. Recibir un pequeño papel e intercambiarlo por un asiento con ruedas, ventana, y cortinas. Mirar a través de aquel tragaluz cristalino, unos cuántos árboles y cerros pasar rápidos y veloces frente a los ojos. Ver los cables dilatarse entre los distintos postes que avanzan hacia las espaldas. Extender los párpados que habían estado replegados, y estirar el músculo del torso, hasta que las pequeñas bolsas yazcan infladas. Luego, cuando estén vacías, repetir el ejercicio. Evitar las apneas y permitir que las imágenes guardadas recorran el cuerpo. Sentir el recorrido del fluído carmesí a través de los minúsculos conductos.

Finalmente, disolverse veloz.

viernes, 16 de julio de 2010

Viajes, tardes, sueños.

Encontramos la casa grande, parece que la fuimos a visitar. El pasillo permanecía idéntico: el verde y húmedo musgo lo cubría todo con su característica textura y algunos juguetes nuestros aún los pude ver ahí, olvidados en el suelo.

No pudimos reconocer los árboles, excepto por el limonero; tampoco vimos los lirios o ¿Acaso eran violetas?, sin embargo, sabemos que se escondían en esa zona calígine que tras nuestra nuca, a nuestra espalda no pudimos palpar.

Hubiera sido bastante útil que Dement hubiera hallado una forma de conservarles, y así todas las mañanas poder acariciarlos con las frías y gastadas manos, poder aprehenderlos en pequeños frascos o introducirlos en diminutos relicarios. No, no sería lo mismo: perderían la gracia, el aura, ese nosequé que los particulariza tanto.

Queremos los cuerpos cuando ya no los tenemos.
Cuando les perdemos, sentimos la falta de elles,
y al sabernos faltes, y vacíes, necesitámosles.-

Ni siquiera entendemos aún tu partida, y todos estos acontecimientos nos han tornado en un piélago de conmociones, que terminan en una disforia que llega al cuello y se queda ahí, alojada en los ossobucos, en los conductos raquídeos, en la fascia, en los eritrocitos, en la ( ) .

Tanto que quise olvidar y ahora me aterra esta memoria demacrada, que se va disolviendo sin poderlo evitar. Lo sé, es cursi, es hermético, es ridículo, debiera dejar de hacer el intento de codificar todo de un modo tan ineficiente. Quizás debiera irme por las metáforas, o escribir de lo cotidiano, y que dentro de ese espacio, pudiéramos encontrar lo olvidado.-

Despertar no nos causa ninguna gracia, al menos alcanzamos a palpar un poco el sol de este gélido firmamento, los dos cerros, el limonero, el pasto tierno, y el silencio. Últimamente no confiamos en la gente, y desterrada de mí misma, sólo el sonido de melodías rabiosas y tranquilas sosiegan el torbellino de espíritus que deambulan flotando en el aire de esta pesada atmósfera.

Martillazos, máquinas funcionando, taladros, serruchos, golpes de cincel, metal y eléctrico el ruido lo va invadiendo todo. Un soplido gigante, una descarga de aire, y todo vuelve a comenzar.-

domingo, 11 de julio de 2010

Fumando en la ventana

Ha sido demasiado intenso, agudo, penetrante. Demasiado excesivo, desmesurado, exorbitante. Y ahora sólo quieren dormir, sólo procuran confiar. Desean que toleren los hilos unos 37324800000 segundos más. Esperas que lo olvide / Esperas que no lo olvide. Le apetece fíar que todo marche bien por un buen rato. Pretenden que aquéllas sean las cúmulonimbos ulteriores a la borrasca. No saben. Angustia siempre ha estado allí. Y eso no lo entiende ella, no lo entendemos nosotros, no lo entienden elles, ni lo entiendo yo, pero no importa. No sé. Tanteando hasta tropezar con algo, no se qué, no sé cuándo, pero pronto, o quizás ni tanto.-

domingo, 4 de julio de 2010

Effondrement

¿Ignorar estos días de importancia vital?
Colapso total:
Un conjunto de fragmentos
se me esparcen en el alma.

Cierto, nada es cierto.
El sinsentido del sentido.
¿Verdá que todo es tan falso?


Y las miradas de aquellos rostros
turbados: el cansancio, la angustia
o la intranquilidad de lo olvidado.-

No sé.
Ya te dije lo que pienso
respecto a lo sublime del tormento.



Es emocionante observar,
es alucinante escuchar.


Buscar.

Desde una
lejana estrella,
o desde la luna,
llámalo como quieras.
¿Cuántas veces ya?
No sé
No importa
Hay que...
...un poco




No aunque
Sino incluso


En fin




Más abajo hay peces, murciélagos y zorros que usted si desea puede alimentar

y eso nomás hay.