martes, 10 de noviembre de 2009

Cuando yo era niña, era niña-niño

- Se quiso poner el pijama 'e palo.
- Si yo creo que e'taba delirando. La soledad lo tiene enfermo.
- ¿Y vóh, no supiste?.
- Esta casa me mató.
- No le digas tú, que me produce disonancia cognitiva.
- ¿Y qué querí que me lo' coma yo?.
- Es demasiado terco (se pone tan idiota).
- Si de repente dan ganas de pegarle unas cachetadas.
- Pero es súper extraño, se mejoró altiro.
- Le dije a la vecina, "Aló, ¿me presta una escalera para entrar a mi casa?", me hizo entrar a su casa, subir por la escalera y saltar por la ventana.
- Hay un reloj ahí.
- Gracias vecina.
- ¿Ah?, no sé si tengo hambre, estoy confundido, siento que te estoy contando algo muy remoto y pasado.
- No quiero saber de ellos, son unos embusteros. ¡Hola mi'jita!.
- El Lólo llegó el mismo día que murió la Lulú.
- Veo que conocieron a mi hermano.
- Compra 12 panes.
- Compra 6 marraquetas.
- ¡Uy! si es muy buenmozo, igualito a su papá, y tiene los mismos gestos.
- ¡Suerte chiquillos!
- Es súper práctica ella.
- Es un cabro chico, ya tá muy viejo, no va a cambiar.
- En este cementerio enterraron a mi tía.
- Hagan lo que quieran.
- ¿Y la plata del arriendo?.
- Tiene todo el día pa hacerse caldo'e cabeza.
- Siempre quedo yo como la mala.
- ¿A qué hora te levantas?.
- pérate un poquito.
-¡Aycito!

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y eso nomás hay.