viernes, 30 de octubre de 2009

Bolsillo de Perro Ciego

Llevo 40 días y cuarenta noches
acarreando un bolsillo
de perro ciego.

Y,
Aunquelgatoduermasobrelmedidordelaguacurrucadoentrelosyuyos,
Yelsaucemerocelassienes,
llevo cuarenta días y 40 noches
acarreando 1 bolsillo
de perro ciego.

Deposito un dedo, a veces,
pero la mano nunca cupo
ni cabrá.

Las pezuñas me molestan al caminar,
y las palabras se atiborran en la alacena,
se acumulan en párrafos, luego en textos,
para finalmente apiparse en innumerables hojas,
que me cortan los bordes del Cordial.



Yo sé,
que la trifulca no marchaba hacia el mismo pueblo,

pero el bolsillo de perro ciego la desenfocó,
peripecia con más palta que comino.

En todo caso,
el perro ciego nunca dejó de ladrar,
mostraba la dentadura amarilla,
los colmillos de celofán.

Noto-ego-nomás,
lo que este hocico infectado escupe hacia el mismo cielo.

Epidemia Casmódica,
estiramiento masivo de brazos
y diafragmas,
Obturación Irisiana inmediata.

¿Quién dijo que eran buenas?

Más abajo hay peces, murciélagos y zorros que usted si desea puede alimentar

y eso nomás hay.