martes, 6 de octubre de 2009

Hecatombe en los campos de Schwann

El absurdo quebró
con los conductos de
mielina,
y los trozos rotos
aún están bajo
mis pies.-

El Perro de la esquina se comió las aceitunas
y ha dejado los cuescos
en el plato de
Tomás.-

Mi abuela no sabe usar las escaleras,
pero mi gallo no cantaba por cantar,
le gustaba contar las mañanas,
quizás por eso la almohada todavía está partida
y la Justicia no ha encontrado el libro en mis entrañas.

Mi codo acongojado se queja de mi alegría
y la espanta hacia algún lugar lejano.

Más abajo hay peces, murciélagos y zorros que usted si desea puede alimentar

y eso nomás hay.