jueves, 17 de septiembre de 2009

Diminuto Poblado: Tremendo Orco

¿Que por qué tengo esta cara?, ¿Que si soy homEfóbica, dice usted?, Es que no tiene idea usted, oiga. Mire, le cuento. Llevaba un tiempo conjeturando yo. Desde la última semana de julio hace un par de meses, cuando una noche no pude conciliar el sueño. Me levanté de mi lecho y caminé por el pasillo de la casa vieja esa. Intenté no hacer mucho ruido con mis pasos sobre las gastadas tablas de madera. Y lo que pasa es que me había venido a vivir donde la Ximena ésta, mi tía, pero como éramos casi de la misma edad, yo la tuteaba. Entonces, la Ximena llegaba a eso de las cinco a la casa, y siempre traía pan y palta para comer en la once. En ocaciones también bebíamos leche de arroz. Yo trabajaba hasta las nueve de la noche y llegaba a casa alrededor de las diez. En fin, ocurrió que esa noche no tenía yo sueño, y me puse a recorrer la casa, sin velas. Lo que a continuación comencé a presenciar escapa de toda lógica o moral permitida, fíjese: Mi tía estaba ahí acostada en su cama, junto a la perra, y sí, aunque no lo crea usted y me ponga esos ojos de huevo, las encontré follando a las muy sinvergüenzas. Quizás qué hubieraN pensado las gentes de haberse enterado que nuestra tía y que la perra esa eran Lesbianas. ¡Inaceptable! ¿No le parece, oiga?.

Más abajo hay peces, murciélagos y zorros que usted si desea puede alimentar

y eso nomás hay.