sábado, 4 de abril de 2009

Inocente-mente

A veces es difícil oir
entre tantos ruidos inconclusos,
hecatombe de bulliciosas almas en grito
quemandose en el azul
y profundo fuego de sus inconsciencias,
estupefactos.

trato de entender,
¿qué me esta pudriendo?
tus ojos grandes no son
capaces de mirarme con
la luz y el brillo que irradian los
mios al volverse a verte.


tengo dolor de tráquea,
y el miocardio eligió
su propio compás
al son de su canción
preferida.

mis pupilas están hipnotizadas
una onda electromagnética
recorre mi columna vertebral,
llega desde lo bajo,
sube y luego en mi cabeza
sale por mis asustados
ojos y entra por mi boca
y acaba en mi estómago
haciendo cortocircuito.

Mis pies no han parado,
de vagar por la ciudad,
más aún mi cráneo
por el laberinto inconcluso
e interminable de mi
infatigable pensar.

Mis ideas son tercas.
No se contentan
con verte sonreír,
mis lagrimas se escapan
cuando mi egoista
higado anhela
que tus carcajadas
sean producto
de tu presencia
junto a la mia,
y frente a la auscencia
de todo lo demás existente.

Luego, mi idea vieja
se escabulle, y pienso
que el calor
que siento cuando
el sol me alumbra en una mañana
de invierno, es lo
único que nececito
sentir de tí.

ya nada es absurdo
a mis ojos, mis oidos
contemplan tu rizado
cabello castaño, y mis
dedos torpes desean
desenredarlos,
me sonríes
inocentemente,
sin siquiera tener idea
de lo que mis ideas
han hecho contigo,
y yo sin nada más que hacer,
te observo callada
desde lo más profundo de mi ser
y mi atolondrado corazón esbozate
una sonrisa.

Más abajo hay peces, murciélagos y zorros que usted si desea puede alimentar

y eso nomás hay.